Por las diferentes formas que puede tener, la perla ha sido usada para cualquier tipo de joya. Pendientes, colgantes, pulseras, anillos o collares. Sin embargo, es con los collares con los que esta joya destaca entre los demás accesorios. Encontrar una colección de perlas lo suficientemente extensa como para hacer un collar con una homogeneidad adecuada, otorga a la joya en cuestión un valor súmamente elevado.
Tradicionalmente ha sido un regalo de boda ideal, ya que simbolizan valores humanos como pureza, modestia y unión feliz.
Las perlas son formaciones de una sustancia llamada nácar o madreperla que producen algunos moluscos bivalvos como las ostras y las almejas (y menos comúnmente, los mejillones). El nácar es el principal componente de la parte interior de las conchas de estos moluscos. Las propiedades de esta sólida sustancia son su blancura, brillo y la famosa iridiscencia (variación del tono de luz dependiendo del ángula desde el cual se observa) que tanto llama la atención de las perlas.
Para que se origine una perla dentro del molusco, este ser vivo ha de percibir algún objeto extraño dentro de su caparazón. Será entonces cuando el animal ponga en marcha su mecanismo de defensa para encapsular y aislar este objeto extraño en una perfecta celda de madreperla.
Dependiendo de los alimentos que haya ingerido el molusco, la perla resultante puede adquirir distintos colores.
Existen límites a la hora de clasificar de forma general la calidad de una perla, ya que toda perla ha sido elaborada por un ser vivo y es única.
Observando una perla pueden determinarse fácilmente algunas características como el color , tipo de perla, tamaño y forma, para después realizar una valoración sobre la superficie, el brillo, la homogeneidad del hilo y el resultado aparente de unir en línea perlas similares.
La enumeración de matices de una perla da lugar a su clasificación, pero no determinan su calidad. Cada matiz por sí mismo no representa nada, es el conjunto de todos ellos el que transmite la autenticidad y belleza de la perla.
En las expectativas consideradas y más valoradas por los clientes, además de estos matices estéticos, también se tienen presentes otros valores como la larga duración de la perla y su origen natural.
La principal característica que diferencia una perla cultivada de otra, es el origen del núcleo introducido por el hombre en el animal. Éste puede ser sintético o natural.
En base a ésto, existen diferentes tipos de cultivos, estos son los principales.
Hoy en día las las perlas naturales, es decir las que se han formado de forma natural y han sido recogidas en las playas, son escasas, tal y como han sido durante muchos siglos. Es aquí donde entra en juego el cultivo artificial, para compensar esta escasez se crean, desde hace varias décadas, perlas cultivadas, que proceden mayoritariamente de cultivos de ostras en cuyas conchas se introduce el núcleo que se deposita en su interior y se retira pasados, al menos, seis meses.
La procedencia de las perlas es uno de los factores que afectan a su valor. Obviamente, las naturales serán más caras que las cultivadas. Además, entre las perlas cultivadas, las perlas de agua dulce son las más baratas. Con el ejemplar en nuestras manos, será mediante la observación con el microscopio para diferenciar unas de otras.
Los factores que afectan al valor de la perla son, entre otros, la superficie y la forma. Una perla alcanza un valor mayor en el mercado cuanto más esférica sea, ya que la esfera perfecta es prácticamente imposible de conseguir. Son las más redondas las que se usan principalmente para collares. Si no alcanzan la forma de esfera necesaria, son destinadas a colgantes, pendientes, etc.
La superficie también es muy importante. Interesa que no tenga casi irregularidades como machas, bultos o hendiduras.
Por último, el brillo de la perla sería el factor que más influiría en su precio. Es lo que se denomina lustre. Esta propiedad otorga a la perla la luminosidad y belleza.
Los países productores más importantes son: Japón, Australia, Tahití, China, India, Islas Cook y Filipinas. Tahití destaca por la exclusiva perla negra, el Golfo de California por la perla gris y Japón y Australia por la perla blanca.
En cuanto a su mercado de consumo se distingue Japón, Estados Unidos y Corea.
Kokichi Mikimoto fué el primero en desarrollar el método de perlas cultivadas en el año 1893. Este pionero ha hecho una fortuna con el arte de cultivar perlas que son perfectas.